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Reportaje
Buenos
pagadores
Los
campesinos que se convirtieron en microempresarios
Martín
Fernández Barreto (69) envejeció pastoreando
sus animales junto a los cerros.
Un día, uno de sus hijos le sugirió criar
y vender truchas. Hicieron una piscigranja pero un huayco
la destruyó.
Su hijo partió desilusionado pero
Martín pidió un crédito al Racimo Estratégico
de Desarrollo Rural Picoy (Red Rural Picoy) y comenzó
su negocio de truchas en la piscigranja Los Delfines. Hoy,
con la ayuda de la Red, Martín cosecha las truchas
que cría en seis pozas y las vende en la región.
“Cada poza soporta hasta mil 500 kilos de truchas”,
comenta. Martín es un ejemplo de que la edad y la
costumbre no limitan la iniciativa cuando ésta tiene
apoyo.
Como Martín, los campesinos beneficiados con los
microcréditos que entrega la Red Rural Picoy - Huancahuasi
financiada por FONCODES, pertenecen a 24 comunidades de
las provincias de Huaura y Oyón, al noreste de Lima.
Esta historia empezó unos años atrás.
Campesinos de las comunidades Parquín, Jucul, Rapaz,
Huancahuasi, Picoy, Chiuchin, Canin y Mayobamba organizaron
los Núcleos Ejecutores de Chacras Integrales y lograron
que FONCODES les financiara proyectos productivos de inversión
social.
Se prestaban hasta cinco mil nuevos soles que debían
devolverse en 8 meses. Los solicitantes debían presentar
garantías hipotecaría y prendaria. El préstamo
tenía un interés de 3 por ciento mensual.
Además había un interés moratorio de
2 por ciento mensual.
Invertir y no gastar
Con estas reglas, el Núcleo Ejecutor entregó
774 créditos a 525 familias invirtiendo un millón
14 mil soles que invirtieron en proyectos productivos o
de servicios.
Algunos sembraron haba, olluco, durazno y manzanos. Otros
engordaron ganado vacuno, ovino; criaron truchas, cuyes
y porcinos. Varios ofrecieron servicios de hospedajes, restaurantes,
albergues o iniciaron empresas de transporte, panadería
y carpintería.
Jorge Castro Pro (52), de Chuichín, tenía
una panadería pero las locas ilusiones lo sacaron
de su pueblo. Después de una frustrante experiencia
laboral en Lima, regresó a Chuichín y pidió
un préstamo para su panadería. El éxito
le ha sonreído. Hoy presta para comprar máquinas
y fortalecer la competitividad de su negocio.
También instalaron bodegas, librerías, carnicerías
o impulsaron pequeñas empresas de artesanía
y curtiembre. La mayoría tuvo experiencias rentables.
Silvia Bustamante Mendoza es de Mayobamba. No pudo seguir
estudios superiores por falta de dinero pero sabía
hacer quesos. En ella dormitaba una habilidad para el negocio.
“Ahora producimos quesos y mantequilla gracias a los
créditos”, comenta.
Los prestatarios venden su producción en los negocios
que atienden a los 150 turistas que diariamente visitan
los baños termomedicinales de Churín, Huancahuasi
y Picoy.
Buenos pagadores
Estos prestatarios son buenos productores y pagadores.
En total cancelaron 73 mil 826 soles por intereses. De esta
cifra, 69 mil 147 soles corresponden a los intereses activos
generados por los préstamos. Quienes se atrasaron
en sus pagos, cancelaron 4 mil 679 soles por intereses moratorios.
Fausto Vilca Carrera (39) y su esposa Marita Calzado devolvieron
oportunamente los tres créditos que solicitaron para
iniciar y ampliar su restaurante La Posada del Cazador.
“A veces atendemos 400 comensales. En estas ocasiones
doy trabajo a mis vecinos”.
Gregorio Salvador, jefe de FONCODES Lima, señaló
que los comuneros saben de créditos, pagos e intereses
y la Red no tiene la morosidad de otras instituciones. “Esto
no es dar migajas sino respaldar a los más postergados
e insertarlos en el sistema financiero”.
La mayoría recibió créditos en efectivo
y devuelve el dinero sin problemas. Los campesinos consiguieron
beneficios personales y lograron insertarse en el ciclo
económico de la actividad turística local,
beneficiando a la microcuenca de Checras donde viven.
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