Febrero 2003
N° 1 / AÑO I
  ...A nombre de la familia de FONCODES les damos la más cordial bienvenida y los invitamos a formar parte de nuestro boletín...
  Obras de FONCODES en enero benefician a 41 mil personas.

Representante del Colegio de Ingenieros presidirá Comisión de Transparencia.

El Diario del Cusco satisfecho con FONCODES.

Pobladores de Soplin Vargas agradecen a FONCODES

     
 

Rumbo al Exito

En esta edición comentaremos respecto a una pieza fundamental en nuestras relaciones laborales y personales: la comunicación; y cómo éste elemento está ligado al poder que buscamos y debemos ganar al asumir un cargo de autoridad.

El primer paso es excluirnos de la clase de jefes que creen que al tener cierta autoridad en la empresa, todos deben hacer lo que él quiere, o que todos se moverán a la orden más simple que haga, éste es un gran y común error, debemos recordar que el poder hay que adquirirlo y cultivarlo con nuestras propias aptitudes y capacidades.

Cuando alguien alcanza un puesto alto en la empresa, mucha gente piensa o dice: “felicitaciones, ya llegaste a la cima, tienes más poder, ahora puedes hacer lo que quieras, total, eres el jefe”. Esas personas están equivocadas, cuando una persona es ascendida aún no ha llegado a la cima, apenas empieza a escalar una montaña más empinada que la anterior. ¿Cuál es el nuevo reto?, lograr que los demás hagan lo que usted, como nuevo gerente, quiere y que lo hagan con buena disposición, y aquí tenemos que ser bastante claros en lo siguiente: Si bien todo jefe tiene que apoyarse en la autoridad que se le ha concedido, debe también recurrir a la persuasión, al convencimiento y muchas veces a la seducción para poder convencer a sus seguidores y adherirlos a las ideas que como jefe desea poner en práctica, y es aquí donde interviene el importante proceso de comunicación.

Un jefe, debe ser experto en señalar objetivos, debe ser verdaderamente optimista, creativo, pero esto es apenas el 50% de su éxito, el 50% restante es su capacidad para hacer que los demás crean en sus objetivos y los compartan, y sobre todo, luchen con todas sus fuerzas para llevarlos a cabo; para ello, es muy importante que luego de fijar correctamente sus objetivos, se dedique a venderlos. ¿Y cómo?, entusiasmando y motivando a nuestros empleados para alcanzar el objetivo que nos hemos trazado, sin olvidar que para poder alcanzar nuestras metas tenemos que convencer primero, a nuestra gente de que podemos hacerlo. Si usted lo logra, le aseguro que está haciendo una labor verdaderamente institucional encaminada hacia el éxito.

Si usted no es un magnífico vendedor de ideas, olvídese...jamás será un jefe de éxito. Como decía Watson: Las ventas se inician con lo más difícil, vender ideas; es tener ese talento para que la gente compre nuestro concepto y muchas veces tenga que dar no 8 ó 10, sino 12 ó hasta 15 horas diarias para lograr que el objetivo se logre.

Julio César Navarro Falconi.

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