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Rumbo
al Exito
En esta edición comentaremos respecto a una pieza
fundamental en nuestras relaciones laborales y personales:
la comunicación; y cómo éste elemento
está ligado al poder que buscamos y debemos ganar
al asumir un cargo de autoridad.
El primer paso es excluirnos de la clase de jefes que creen
que al tener cierta autoridad en la empresa, todos deben
hacer lo que él quiere, o que todos se moverán
a la orden más simple que haga, éste es un
gran y común error, debemos recordar que el poder
hay que adquirirlo y cultivarlo con nuestras propias aptitudes
y capacidades.
Cuando alguien alcanza un puesto alto en la empresa, mucha
gente piensa o dice: “felicitaciones, ya llegaste
a la cima, tienes más poder, ahora puedes hacer lo
que quieras, total, eres el jefe”. Esas personas están
equivocadas, cuando una persona es ascendida aún
no ha llegado a la cima, apenas empieza a escalar una montaña
más empinada que la anterior. ¿Cuál
es el nuevo reto?, lograr que los demás hagan lo
que usted, como nuevo gerente, quiere y que lo hagan con
buena disposición, y aquí tenemos que ser
bastante claros en lo siguiente: Si bien todo jefe tiene
que apoyarse en la autoridad que se le ha concedido, debe
también recurrir a la persuasión, al convencimiento
y muchas veces a la seducción para poder convencer
a sus seguidores y adherirlos a las ideas que como jefe
desea poner en práctica, y es aquí donde interviene
el importante proceso de comunicación.
Un jefe, debe ser experto en señalar objetivos,
debe ser verdaderamente optimista, creativo, pero esto es
apenas el 50% de su éxito, el 50% restante es su
capacidad para hacer que los demás crean en sus objetivos
y los compartan, y sobre todo, luchen con todas sus fuerzas
para llevarlos a cabo; para ello, es muy importante que
luego de fijar correctamente sus objetivos, se dedique a
venderlos. ¿Y cómo?, entusiasmando y motivando
a nuestros empleados para alcanzar el objetivo que nos hemos
trazado, sin olvidar que para poder alcanzar nuestras metas
tenemos que convencer primero, a nuestra gente de que podemos
hacerlo. Si usted lo logra, le aseguro que está haciendo
una labor verdaderamente institucional encaminada hacia
el éxito.
Si usted no es un magnífico vendedor de ideas, olvídese...jamás
será un jefe de éxito. Como decía Watson:
Las ventas se inician con lo más difícil,
vender ideas; es tener ese talento para que la gente compre
nuestro concepto y muchas veces tenga que dar no 8 ó
10, sino 12 ó hasta 15 horas diarias para lograr
que el objetivo se logre.
Julio César Navarro Falconi.
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