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Reportaje
| Los asháninkas que escaparon de Sendero Luminoso |
"Ahora la guerra es contra la pobreza" |
Durante la etapa más álgida de la violencia en la selva central, entre los años 1986-1992, en la cuenca del Río Tambo y Río Ene, Sendero Luminoso tomó el territorio asháninka.
Hace 15 años un grupo de asháninkas de la Comunidad Nativa de Meteni, fueron los primeros en rechazar y escapar de los senderistas que incursionaron violentamente en su comunidad y asesinaron a su Jefe. Los nativos se internaron en la selva y desde entonces vivieron nómades para eludir a los terroristas.
Ahora, cuando los senderistas han sido reducidos por las fuerzas militares, estos asháninkas han vuelto a sus tierras y la guerra que enfrentan es otra: vencer la pobreza.
Recuperados por la PNP
Padecieron en carne viva las masacres más sangrientas ocurridas durante la época de la violencia terrorista en nuestro país y pese a ello, las familias asháninkas de la comunidad de Meteni luchan hoy por mejorar sus condiciones de vida, sin miedos, sin temores, sin resentimientos.
Meteni, se ubica en el distrito de Río Tambo, provincia de Satipo, en la selva de Junín, y es -tal vez- una de las comunidades nativas más pobres de nuestro país. Aparte de vivir aislados de la sociedad, no cuentan con servicios básicos como agua, luz, desagüe, puestos de salud, entre otros.
La única manera de llegar a Meteni es navegando cuatro horas río arriba desde el Puerto Ocopa, surcando las caudalosas aguas del Río Ene y el Tambo.
Hace solo dos meses, las 236 personas que integran la comunidad de Meteni, sobrevivían en condiciones infrahumanas cerca de las zonas inaccesibles del Parque Nacional de Otishi, lugar en el que permanecieron por espacio de 15 años ocultos de los grupos subversivos, que buscaban enrolarlos a sus filas.
Fue exactamente en agosto de este año, que tras un contundente operativo montado por la Policía Nacional, se logró rescatar a niños, adultos y ancianos, estableciéndoles en lugares más seguros.
Agua para calmar la sed
La situación de emergencia social en que se encontró a la población ashaninka, generó la iniciativa del Gobierno de dar una respuesta multisectorial de ayuda a estas familias.
Es así, que el Fondo Nacional de Compensación y Desarrollo Social (Foncodes), ha sido una de las primeras instituciones del Estado en hacerse presente. Esta semana comenzaron los trabajos para la construcción de un sistema de agua potable debidamente tratada, que evitará que los nativos sigan bebiendo el agua de los ríos.
De esta manera, se podrá combatir enfermedades como tifoidea, infecciones parasitarias, disenterías, y otras, que afectan principalmente a los niños y mujeres.
El jefe de Foncodes en La Merced, José Merino Castillo, explicó que la obra valorizada en 80 mil 387 nuevos soles constará de una captación de agua de la quebrada de "Kirishari", con una línea de conducción de 1072 metros de longitud compuesta por tuberías. Además, tendrá una planta de tratamiento con un reservorio de 9 metros cúbicos de capacidad y cinco piletas públicas para lograr un abastecimiento permanente para toda la población.
"Queremos aprender a leer"
Los niños de Meteni no tienen una infraestructura adecuada para recibir sus lecciones, pero tienen toda las ganas del mundo para aprender a leer y formarse como los nuevos líderes de su comunidad.
Son 39 alumnos entre 7 a 13 años que desde las 8 de la mañana se sientan en pequeños troncos a escuchar y recibir sus primeras lecciones como las vocales y el abecedario, siempre dirigido por el profesor bilingüe Pedro Avenchari Sopiro.
El Centro Educativo de Gestión Municipal Meteni, funciona desde agosto de este año y fue creado a iniciativa del alcalde de Río Tambo, Santiago Condoricón Antúnez.
Sin embargo, por ser un local improvisado y no contar con los ambientes adecuados, Foncodes ha empezado a construir una nueva infraestructura para que los niños puedan aprender sus primeras lecciones en un lugar adecuado.
También se ha considerado una amplia área para ser usada como local comunal en donde los lugareños se podrán reunir para la toma de decisiones, complementada por un depósito multiuso, un ambiente para atención y dos letrinas tipo arrastre hidráulico.
Las obras que financia el gobierno a través de Foncodes se realizan en estrecha coordinación con la Municipalidad de Río Tambo, el Comisionado por La Paz y el Desarrollo de la Selva Central y la participación activa de los nativos de Meteni, que anhelan forjar un mejor porvenir para sus hijos.
Diestros en la pesca y caza
Si bien pocas veces han probado mayor alimento que lo ofrecido por la naturaleza, los nativos se han ingeniado para explotar al máximo estos recursos, con la tranquilidad de encontrarse ya en el territorio del que fueron expulsados por los senderistas, y que hoy, gracias a las fuerzas del orden, han vuelto a ocupar.
Muy temprano, hombres y mujeres salen a realizar la faena del día. Los varones generalmente se dedican a la caza de animales salvajes que se encuentran en los montes y la pesca cuando carga el río.
Para ello, desde temprana edad, los hombres enseñan a sus hijos a fabricar sus flechas y pescar con redes. Ellos saben que sino no es así, no podrán sobrevivir y mucho menos mantener a su familia.
Mientras esto sucede, las mujeres suelen dirigirse a las chacras a sembrar tubérculos como la yuca y capturar los gusanos que invaden los cultivos como el suri y el caracol, para preparar sus potajes.
Sin duda que estos productos ayudan en algo a paliar el hambre de las familias, pero no es suficiente para su alimentación. Es por eso que periódicamente el gobierno a través del Comisionado por la Paz y el Desarrollo entrega alimentos a estas personas. La semana pasada en una visita de inspección se entregó un importante lote de alimentos donado por la Cooperación Técnica Alemana.
Los nativos recibieron 150 kilos de arroz, 100 kilos de frijoles, 200 bolsas de galleta de agua y 4 cajas de atún, hasta esperar que el Pronaa instale un nuevo comedor popular en la zona.
Primero la pacificación, luego las carreteras
Todos los días, muy temprano Lucas López Alvariño, Vicepresidente de la Central Ashaninka del Río Ene y responsable de las comunidades de Meteni y Pichiquia, recorre las hectáreas de terreno donde ahora se establecen decenas de familias recuperadas del terrorismo.
"Somos gente de trabajo, que solo queremos vivir en paz, criar nuestros animales y poder sacar a nuestros hijos adelante, por eso no vamos a permitir más violencia, estamos luchando porque nuestro pueblo salga adelante y necesitamos que más instituciones colaboren con nosotros, primero queremos la pacificación luego las carreteras", agregó
10 bases militares para dar seguridad
Actualmente la comunidad de Meteni se encuentra en pleno proceso de reincorporación a la sociedad, y para tranquilidad de estas familias, el Estado dispuso la instalación de 10 bases contrasubversivas del Ejercito Peruano, encontrándose algunas en las riveras del río Ene como Pichiquia, Boca Saniveni, Quiteni, Morales y Valle Esmeralda.
Esta importante presencia del Ejército, ha brindado mayor seguridad a estas personas que han formado sus rondas de autodefensa y ahora su actividad se orienta a mejorar sus condiciones de vida, con apoyo de las instituciones del Estado peruano y de instituciones privadas.
Pamela Yupanqui Cóndor
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