| Amenidades
El
respeto como valor fundamental
Dentro de la larga lista de valores morales
que podemos aplicar en nuestras vidas, encontramos uno fundamental,
constituido como la base de muchos principios y virtudes:
el respeto.
Quizá no le sorprenda escuchar hablar
de la importancia del respeto, lo que sí nos extraña
a muchos, es ver cómo a menudo este valor es dejado
de lado a través de las cosas más simples
de nuestro quehacer diario.
¿Alguna vez se ha puesto a pensar
todo lo que solucionaríamos si aplicáramos
el respeto en cada aspecto de nuestras vidas? Veamos algunos
ejemplos: se evitarían los accidentes de tránsito
si tanto conductores como peatones respetaran las señales
de tránsito y las reglas de educación vial.
Habría menos insultos por las calles, porque la gente
se acordaría que pese a cualquier equivocación,
todos merecemos respeto. Los jóvenes no harían
daño a sus padres con su rebeldía, porque
recordarían el respeto que les deben a sus progenitores.
Por respeto a los adultos de la tercera edad, se evitarían
miles de lágrimas, sufrimientos, abandonos, y hasta
largas colas de las que siempre son víctimas.
La mayoría de empleados de diferentes
empresas trabajarían con eficiencia, si sus jefes
o superiores, por respeto, se olvidaran de los abusos de
autoridad. Hasta la corrupción en nuestro país,
podría verse disminuida si todos nos pusiéramos
de acuerdo en respetar de verdad nuestras leyes.
Aunque al analizarlo fríamente,
el respeto pareciera no tener una relevancia determinante,
aquí nos damos cuenta que en realidad es todo lo
contrario. Todos los valores son fundamentales, y estamos
seguros que el respeto es una de las piedras angulares de
la buena convivencia y el progreso social. Y lo mejor de
todo, es que podemos empezar a aplicarlo desde cualquier
lugar donde estemos.
¿Y cómo?. Es muy sencillo:
no olvidarnos de saludar al ingresar o salir de algún
lugar, las clásicas palabras “por favor”
y “gracias”, que implican mucho más que
una buena educación, cumplir cabalmente nuestros
roles dentro o fuera del trabajo o la familia, actuando
en forma consecuente con este valor en la sociedad.
Hay miles de formas como podemos aplicar
el respeto a diario. Si usted ya tomó conciencia
de ello, entonces la mejor forma de transmitirlo es con
el ejemplo. Si un conductor insulta a otro en un semáforo
o un cruce peatonal por alguna imprudencia, ya nadie queda
sorprendido ante su reacción. Si alguien mira mal
a otra persona por un choque incidental, y hasta le responde
bruscamente, tampoco sorprende a nadie.
Ya es momento de dejar de justificar como normales, aquellos
patrones de conducta que nos pueden llevar a faltarle el
respeto a nuestros semejantes. Así no los conozcamos,
no hay persona en el mundo que tenga el derecho de ser irrespetuoso.
Por ello, sorprendamos a los demás
con este cambio de actitud a través de las cosas
más sencillas. Con el tiempo veremos que el esfuerzo
valió la pena. Y sobre todo, recordemos la conocida
frase que hoy cobra importancia: El respeto por el derecho
ajeno, es la paz.
Entérese
Durante el medioevo y hasta bien entrada
la era moderna, el pelo femenino debía taparse porque,
según la moral de la época, producía
pensamientos oscuros y pecaminosos. Pero la coquetería
femenina se las arregló para lucir sus cabezas aún
estando tapadas. El pelo se recogía con trenzas o
espirales alrededor de las sienes y se cubría con
una especie de pañuelo liviano.
Sabías
que...
· El hombre de mayor peso en el mundo
es Walter Hudson de Nueva York, en 1987 pesaba 545 Kilos.
· La mujer de mayor peso en el mundo es Percy Pearl
de Washington, cuando murió en 1972, pesaba 399 kilos.
· Lucia Zárate, nacida en San Carlos (México),
alcanzó a los 20 años su máximo peso
de 5,9 Kilos.
Cumpleaños
del mes de Marzo.
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