Entrevista
Entrevista a la Ministra
de la Mujer Ana María Romero-Lozada
Dentro del marco de modernización del Estado, el
MIMDES agrupa a los principales programas de apoyo social.
¿Cómo se está trabajando para evitar
la duplicidad de recursos?.
Como órgano rector de las políticas para
la superación de la pobreza, el MIMDES, sus Programas
y sus OPD están adecuando su organización
y sus funciones para asumir las nuevas responsabilidades
que la modernización y descentralización del
Estado requieren, a fin de hacer mas eficaz y eficiente
la inversión social en los más pobres, focalizando
el gasto con miras al proceso de descentralización.
Esto significa un doble reto institucional: de un lado,
coordinar las acciones y recursos de sus Programas y OPD
para evitar las duplicaciones existentes y lograr una mayor
especialización para cada una de ellas; de otro lado,
transferir sus recursos de operación en forma ordenada
hacia los municipios provinciales y locales, lo que terminará
por redefinir los roles y funciones de sus Programas y OPD
a la nueva estructura ministerial.
Adicionalmente, el MIMDES continuará con el proceso
de fusión en sus OPD de componentes de aquellos programas
sociales provenientes de otros sectores (como PRONAMACHCS
o INS), a fin de mejorar la eficiencia del sector.
El
Ministerio que Ud. dirige tiene un papel preponderante en
la superación de la pobreza en el Perú, ¿Cuál
cree que son los principales logros en este aspecto?.
Desde
que se asumió esta cartera en Julio del 2002, el
lema que nos ha guiado es “Transitar del asistencialismo
al desarrollo de capacidades para superar la pobreza, la
exclusión y la inequidad”. Estos problemas
tienen rostro humano como son los rostros de niños,
niñas, adolescentes, adultos mayores y personas con
discapacidad, quienes también, como seres humanos,
tienen derecho de disfrutar de una vida plena y digna.
La pobreza también se expresa en las familias rurales,
principalmente andinas y amazónicas, así como
en las familias de los grandes asentamientos urbanos en
Lima y en las principales ciudades del país, que
abarcan a más del 50% de la población en el
Perú.
Para superar esta situación, es necesario un enfoque
adecuado de las causas del problema y de las alternativas
para solucionarlo. Durante los últimos diez años,
se concibió a la pobreza como un conjunto de “necesidades
básicas insatisfechas” expresadas en la ausencia
de condiciones materiales para asegurar el bienestar (vivienda,
salubridad, salud, alimentación, educación,
entre otras). Las políticas del Estado intentaron
cubrir estas carencias, con obras de infraestructura y un
enfoque asistencialista, muchas veces utilitario de las
necesidades y la dignidad de los pobres. El resultado no
ha sido satisfactorio.
El Presidente Alejandro Toledo ha resumido en una frase
el enfoque alternativo para enfrentar el problema: “A
las personas pobres no hay que regalarles pescado, sino
enseñarles a pescar”. Lo que significa reconocer
capacidades y potencialidades en las personas y en las familias
que deben ser potenciadas y movilizadas para enfrentar las
carencias materiales y en ese camino, hacer visibles sus
derechos y su dignidad como seres humanos para acceder a
las oportunidades existentes. En pocas palabras “pasar
del asistencialismo al desarrollo de capacidades”.
Por ello, el MIMDES prioriza el desarrollo del capital
humano y capital social de las personas y las familias que
sufren las consecuencias de la pobreza y la marginación
social. Es decir, la formación en valores, conocimientos
y habilidades que permitan desarrollar sus capacidades y
hacer valer sus derechos, así como el fortalecimiento
de sus organizaciones sociales y de las redes de cooperación
y reciprocidad que existen en las comunidades rurales y
en las zonas urbanas.
Junto a este cambio en el enfoque y en las políticas,
otro logro lo representa el proceso de reorganización
del MIMDES y el incremento de acciones y de beneficiarios
de los programas sociales en el 2002, que se ha logrado
con recursos similares a los del año anterior, lo
que refleja una mayor eficiencia en el gasto social.
El proceso de descentralización
está en marcha en nuestro país, ¿Qué
pasos ha dado el MIMDES para impulsar este proceso?.
En cumplimiento de lo establecido en la Ley de Bases de
la Descentralización, las Leyes Orgánicas
de Regiones y Municipios y los “Lineamientos para
la superación de la pobreza” aprobados recientemente
por el Ejecutivo, el MIMDES debe iniciar en el año
2003 el proceso de descentralización de los programas
sociales.
El desafío mayor del Ministerio es transferir a
los Municipios las funciones de ejecución y administración
de los programas sociales orientados a las poblaciones en
riesgo, a la familia, a la seguridad alimentaria y a la
mejora de ingresos que hoy se encuentran bajo la gestión
de sus Programas y OPD, a la par de trasladar las funciones
de planificación, supervisión y regulación
a los gobiernos regionales. En ese proceso, el MIMDES deberá
fortalecer sus funciones normativas, de planeamiento y de
evaluación, como parte de su rol rector.
La decisión del MIMDES es afirmar una descentralización
que tiene a los actores locales como su prioridad. Se trata
de posibilitar sistemas de gestión local, en el marco
de las estrategias de desarrollo regional para posibilitar
la movilización de los capitales sociales y la afirmación
de nuevos tejidos sociales y de poder democráticos,
que permitan una nueva base y soporte para el desarrollo
nacional.
La descentralización de los programas sociales debe
permitirnos logros más significativos y sostenibles
en el objetivo nacional de superar la pobreza, la inequidad
y la exclusión. Buscar calidad en la inversión
y gestión por resultados, es un objetivo que beneficia
a la población. También desarrollar nuevas
capacidades y competencias para especializar roles y posibilitar
una gestión eficaz y eficiente.
Este 08 de Marzo se celebra
el Día Internacional de la Mujer. ¿Qué
mensaje enviaría a las mujeres peruanas?.
Aunque estamos acostumbrados a celebrar un día al
año a la Mujer, deberíamos pensar que todos
los días se le debe agradecer por su constante esfuerzo,
por su lucha para superarse, por el énfasis que pone
en cada actividad que inicia ya sea como hija, amiga, madre
o esposa.
El mensaje que deseo enviarles es el de no bajar la guardia,
el de seguir adelante porque de las mujeres, y sobre todo
de aquellas en riesgo, el resto aprende de su coraje y fortaleza.
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