Rumbo
al Exito
En esta edición comentaremos de la importancia del
desarrollo de estrategias en función a objetivos
determinados, y para ello, nos vamos a referir al planeamiento
empresarial. Este concepto involucra a todas
las áreas de una empresa, poniendo énfasis
en las acciones y recursos que puedan generar ingresos y
beneficios.
El planeamiento estratégico es un proceso de cambio
constante donde la misión, los objetivos y las alternativas
de la empresa pueden ser alterados o cambiados tantas veces
sea necesario.
El experto Steve Wiggins de Oxford afirma: “El éxito
de la empresa de hoy depende de los cambios y adaptaciones
que sus directivos ejecuten”, por eso, sabemos que
para poder lograr el éxito, debemos fijar el lema
de la misión que emprendemos y de los objetivos que
queremos alcanzar.
Es muy importante tener el lema “perfecto”
que permita reflejar los objetivos de la empresa y que,
a su vez, transmita este mensaje a sus clientes, para ello,
debe ser de fácil recordación, claro y directo,
y que sintetice las bondades de lo que ofrece. Además,
tenemos que ubicarlo en todas las partes visibles de la
empresa, desde lapiceros y blocks de notas, hasta las salas
de reuniones.
Por otro lado, tenemos que ser concientes de los grandes
avances tecnológicos en estos tiempos, no podemos
cegarnos ante los últimos acontecimientos y nuevas
aplicaciones orientados a la gestión empresarial.
Muchos empresarios con muchos años en los negocios
se muestran reacios a aceptar estos cambios tecnológicos.
Por ejemplo, muchas veces rechazan las computadoras que
el joven gerente de ventas o el administrador quiere colocarle
en su oficina. Alegan tener la suficiente “experiencia”
trabajando sin computadoras, y afirman que: si no las necesitaron
antes, ahora tampoco las necesitan; sin embargo, no es así.
Og Mandino, el autor del famoso libro “El vendedor
más grande del mundo” señala que la
experiencia se compara con la moda, pues una acción
o medida que tiene éxito hoy, será irresoluble
e impráctica mañana.
La tecnología de la información ha evolucionado
más rápido que cualquier otro campo del saber
humano. La ley de More dice que el precio de la tecnología
disminuye 50% cada 18 meses. Esto se viene cumpliendo en
los últimos 35 años. Por eso, hay que enfocarse
en las tecnologías emergentes para saber usarlas
como ventajas competitivas. Si queremos reducir costos,
el uso tradicional de la tecnología no es suficiente.
Debemos crear una estrategia para explotar al máximo
la tecnología, y así obtendremos una ventaja
competitiva.
David y Davidson mencionan tres fases tradicionales en
el uso de nuevas tecnologías. Primero, se usan para
la eficiencia: reducir costos. Es más barato y eficiente
tener una selladora de bolsas que a un grupo de personas
sellando manualmente con una plancha las bolsas que cubren
nuestros productos.
La segunda fase se manifiesta cuando se convierte en una
ventaja competitiva, cuando transforma la manera de operar
de la empresa: imagínese la implementación
de computadoras en los puntos de venta de las diferentes
áreas de un hotel, en el bar, en el restaurante,
en la lavandería, etc. Esto permite mantener un control
sistematizado de las operaciones diarias, a la vez que ejecuta
las tareas contables, controla el stock de alimentos y bebidas,
imprime reportes, es decir, contamos con el software de
última generación, hecho a la medida, obviamente
estamos dejando atrás los antiguos esquemas de trabajo
donde se requería un seguimiento personal, siempre
sujeto a errores humanos, claro, no podemos ir en contra
de nuestra propia naturaleza.
La última fase o tercer paso se da cuando la empresa
entra en nuevas industrias o nuevos negocios porque abre
nuevos campos que antes no existían.
Veamos un ejemplo que grafica todo lo que hemos compartido
hasta ahora: Hace unos años, una conocida aerolínea
inauguró el programa de “viajeros frecuentes”.
Dicho sistema se inició para reducir el costo de
reservas frecuentes (estamos en la primera fase). Luego,
se convirtió en una ventaja competitiva (segunda
fase), porque permitía recalcular diariamente los
precios de los pasajes de acuerdo a la oferta y la demanda.
Y como tercera fase, terminó convirtiéndose
en un nuevo negocio dando servicios de tecnología
a otras empresas. Así llegó a interconectar
a 30 mil agencias de viaje y a procesar a 2500 transacciones
por segundo, además de vender sus servicios.
Hemos querido terminar con este ejemplo para motivarlos
a aceptar y apostar por los constantes cambios de nuestra
sociedad. Al final, el único beneficiado será
usted mismo, y por supuesto, su empresa. Por lo tanto, debemos
mantenernos alertas, estamos seguros que muy pronto aparecerán
nuevos y mejores aportes tecnológicos, que en resumidas
cuentas, debe contribuir a nuestro óptimo planeamiento
empresarial.
Julio César Navarro Falconí.
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