Abril 2003
N° 3 / AÑO I
  Después de 11 años de creación, el Fondo se enfrenta a un reto histórico: la transferencia de sus competencias y funciones a los gobiernos locales...
 

Premian a FONCODES con el Sol de Oro Puneño – 2002.

Por primera vez comunidades nativas recibirán turistas.

Rehabilitan el museo de sitio de Túcume.


     
 

Rumbo al Exito

El comentario de esta edición está directamente relacionado con el trato que damos a los demás frente a diferentes circunstancias de nuestras vidas, en el trabajo, en el mercado, en la casa; el tema de este mes se refiere al trato que damos a nuestros semejantes.

Si pensamos que un mismo estimulo hará que todos los seres humanos reaccionemos de igual forma o en la misma dirección, estaríamos pensando que todos somos iguales; nosotros, los seres humanos somos contradictorios y no respondemos como el agua, por ejemplo, que hierve invariablemente a los 100 grados centígrados.

Los seres humanos somos definitivamente impredecibles, por lo que tenemos que dar un trato singular y especial a cada uno de nuestros semejantes.

Con esto no intento decir que en cada empresa se tiene que establecer políticas y normas para cada uno de los miembros que la conforman, esto sería imposible, lo que sí se tiene que hacer son normas de carácter general establecidas para guiar procedimientos y acciones de cada uno de los miembros de la empresa. Pero, al mismo tiempo, es muy importante que el trato sea individual, que realmente hagamos sentir a cada miembro de la empresa e incluso de nuestras familias como alguien singular e irremplazable.

Yo les pido en este momento, que piensen cuantos millones de personas viven en Lima, más de nueve millones, en el Perú estamos alrededor de veintiseis millones de habitantes y se calcula que en el mundo vivimos seis mil millones de seres humanos, y lo más curioso es que cada uno de nosotros nos sentimos el ser más importante de la creación. Por supuesto que esto es verdad; cada uno de nosotros somos los seres más importantes de la creación.

Pero si lo que queremos es entablar relaciones exitosas y vivir en armonía con nuestros padres, con nuestros jefes, con nuestros empleados o compañeros de trabajo, tenemos que hacerles sentir a todos y cada uno de ellos como el ser más importante de la tierra, y no como un cofre de defectos o calificarlos por sus errores o limitaciones, incluso por sus impedimentos físicos.

¿Por qué fracasa una relación conyugal?, ¿por qué perdemos a nuestros amigos?, ¿Por qué tenemos conflictos familiares y problemas en el trabajo?, la razón es el maltrato, no hemos dado o recibido un trato adecuado y obviamente, hemos perdido esa empatía que atrae a los demás, hemos perdido la influencia o el buen humor, el optimismo, frente a los demás.

Ustedes seguramente habrán visto a ese tipo de personas que, por ejemplo, entran al banco repleto de gente esperando ser atendidos y hay una cajera dispuesta a atenderlos, o cuando llevan el auto al taller siempre hay alguien que les da prioridad, lo atienden rápido, con un buen precio, es decir, los distinguen. La clave de todo esto es el trato que esa persona le ha dado a los demás, en esas sencillas relaciones cotidianas ha plasmado su sello personal y al momento de llegar a cualquier parte, todo el mundo lo identifica por su trato de excelencia, por su buen humor, por su respeto, por el optimismo que lleva consigo como la principal característica de un hombre de éxito... entonces, la decisión está en ustedes, sólo tienen que decidir como tratar a los demás y alcanzar el éxito en sus relaciones interpersonales.

Julio César Navarro Falconí.

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