| |
Amenidades
EL ORIGEN
DEL DÍA DE LA MADRE
En los orígenes del mundo, Dios
era mujer. Hace más de treinta mil años, nuestros
antepasados del paleolítico concebían la divinidad
y la naturaleza como una hembra cósmica, como una
"Gran Madre".
El origen de la celebración de la madre es milenario.
Los hombres del paleolítico celebraban ya a la "Gran
Madre" en los recovecos de las cavernas, en vasijas,
en piezas de hueso, en estilizadas esculturas de carbón,
marfil y piedra.
Para la historiadora de arte Merlin Stone "probablemente
las sociedades del paleolítico superior (en las cuales
quizá se consideraba a la madre único familiar)
el clan formulaba el concepto de creador de la vida humana
en la imagen de una mujer que había sido el antepasado
originario.
Aunque no precisamente el 10 de mayo, los hombres de esta
época adoraban y celebraban entre el final de la
primavera y el principio del verano a la Gran Madre y, a
través de ella, festejaban a todas las mujeres que
se habían convertido en madres.
A medida que pasaban los siglos, diferentes culturas empezaron
a atribuir nombre, rasgos particulares, mitificaciones,
leyendas e historia personal a la Gran Madre. De tal forma,
que la Madre Tierra, la Magna Mater o la Gran Madre aparece
en diversos lugares del mundo bajo distintas advocaciones:
en Egipto como Isis, en Babilonia como Ishtar, en Súmer
como Inanna, en Fenicia como Astarté, en Escandinavia
como Freya, en Australia como Kunapipi, y en China como
Nu Kua.
En nombre de la paz
El origen del actual Día de la
Madre se remonta a la Inglaterra del siglo XVII. En el este
de Gran Bretaña se llevaba a cabo el cuarto domingo
de mayo un festejo en honor a las madres inglesas, denominado
Domingo de la Madre.
Ese domingo, los siervos y los empleados que vivían
lejos de la casa materna, tenían el día libre
para pasarlo con su madre.
Esta fiesta nacional se celebraba colectivamente en bosques
y praderas, y se caracterizaba por la elaboración
de un sabroso postre conocido como Pastel de las madres.
La celebración inglesa fue trasladada y apropiada
por varios países europeos, como una manifestación
de su fe y sus principios cristianos. Tal fiesta derivó
en la celebración de la Madre Iglesia, en la que
se evocaba más la fuerza espiritual y la poderosa
presencia de la Iglesia cristiana, que de las madres.
Aunque algunos colonos ingleses en América acogieron
en secreto el británico domingo de las madres, en
Estados Unidos la primera celebración del Día
de la Madre se realizó en el otoño de 1872,
en Boston, por iniciativa de la escritora Julia Ward Howe
(creadora del Himno a la república), con la intención
de dedicar un día especialmente no a las madres,
sino a la paz.
Tras varias fiestas bostonianas organizadas por Ward Howe,
ese pacifista Día de la Madre cayó en el olvido.
Fue hasta la primavera de 1905, en Grafton, al oeste de
Virginia, que se instauró con nueva fuerza el Día
de la Madre en Estados Unidos, cuando una hija inspirada
por su alto sentido del amor, con respeto y gratitud, concibió
la idea de dedicar un homenaje, un día sin igual,
para rendirle tributo a la madre. Esta hija, una dama norteamericana,
Ana Jarvis, en el año 1905, en la muerte de su adorada
madre, decidió escribir, a maestros, religiosos,
representantes del pueblo, abogados, etc.
Para que la apoyaran en su proyecto de la fijación
de la celebración del «Día de la Madre»,
con mucho ahínco logró que el Estado de Virginia
aceptara el día de fiesta, luego, Pensilvania y otros
lugares de EE.UU., se sumaron para la celebración.
Viendo la joven Jarvis, la gran acogida, logró que
el Congreso de los EE.UU., presentara un proyecto de ley
pro-celebración del Día de la Madre, en todos
los Estados. Luego de deliberar y aprobar el proyecto, el
Presidente Wilson firmó la petición que exhortaba
tal celebración el segundo domingo del mes de mayo.
Posteriormente otros países se fueron sumando a esta
celebración y Ana Jarvis pudo ver a más de
40 países de diferentes partes del mundo en este
acontecimiento sentimental que no tenía otro fin
que rendir homenaje y enaltecer a ese ser que da parte de
su ser para dar vidas, y aún su vida por el fruto
de sus entrañas.
Regalos
No siempre regalar flores fue una costumbre
común para celebrar a las madres en su día.
Con bacanales, sacrificios de animales y cópulas
simbólicas entre serpientes festejaban los hombres
antiguos a las mujeres que los concibieron.
Una de las fiestas en honor a la madre más importante
del mundo antiguo, era la dedicada en Grecia a la diosa
Gaia, bajo la forma de la diosa Deméter.
El culto a Deméter estaba relacionado con el paso
de las estaciones del año, la procreación
y la regeneración vital. "Se veneraba especialmente
a Deméter en un rito anual reservado a las mujeres:
la thesmophoria. Durante tres días, en octubre y
noviembre, caían muchas de las reglas que normalmente
mantenían a las griegas bajo control", señala
el antropólogo alemán Georg Feuerstein.
El ritual envolvía cópulas simbólicas
entre serpientes, piñas u otras alegorías
de genitales masculinos y lechones que representaban los
órganos femeninos. En el punto culminante, mujeres
previamente purificadas bajaban al pozo para sacrificar
unos lechones y ofrecer las reliquias al altar de Deméter,
mezcladas con las semillas que se sembrarían el nuevo
año, comenta.
En las culturas prehispánicas también se celebraba
a las madres y en especial a la Madre Tierra. El más
representativo de estos cultos lo llevaban a cabo los aztecas,
durante mediados de la primavera, en el cerro del Tepeyac,
con el fin de honrar a la madre de los dioses, Tonatzin,
que en realidad quiere decir "nuestra madre".
Más allá de la continuidad de la veneración
de Tonatzin en la imagen de la Virgen de Guadalupe tras
la conquista española, los festejos de la madre entre
los aztecas eran de carácter sacro. Peregrinar desde
distintos puntos del antiguo México para ver a Tonatzin
se transformaba en un acto de comunión cósmica
y en una ceremonia de reconocimiento a su propia madre.
Tonatzin, como dice la historiadora Bibiana Dueñas,
"era la Madrecita, que tenía por mayor atributo
la vida, ella la daba y de allí su importancia y
su fuerza más grande. Era la savia vital de la sangre
y, por lo tanto, también la guerra y la muerte eran
sus atributos".
En las fiestas se le invocaba como madre de las divinidades,
de los rostros y los corazones humanos. Tonatzin aparecía
muchas veces, según cuentan, como una señora
vestida elegantemente de blanco. De noche gritaba y pregonaba.
También cuentan que traía una cuna a cuestas,
como quien trae a su hijo en ella; se iba al mercado y se
acomodaba entre las otras mujeres, más tarde desaparecía
abandonando la cuna por ahí.
Cuando las otras mujeres advertían que la cuna estaba
olvidada, se asomaban a ella y encontraban un pedernal,
con el cual se hacían los sacrificios en su honor.
Así como Tonatzin se convirtió en la decembrina
Guadalupe, la Madre de México, en otras latitudes
las fiestas para celebrar a las madres se transformaron
hasta devenir en el moderno Día de la Madre, que
se festeja el 10 de mayo o el segundo domingo de mayo en
toda América Latina, Estados Unidos, Canadá,
Francia, Gran Bretaña, Bélgica, Dinamarca,
Finlandia, Suecia, España, Italia, Turquía,
India, China y Australia, entre otros países.
La "costumbre", a evolucionado de las bacanales
con que festejaban a las madres patricias romanas y los
torneos de galantería, a las canciones de trovadores
dedicadas a la "madre que nos dio la vida".
Entérese...
Cuando una especie animal encuentra dificultades para reproducirse,
la naturaleza pone remedio y permite que sea inmenso el
número de huevos o crías que van a permitir
el correcto desarrollo de la especie.
Hagamos un pequeño cálculo para demostrar
de qué manera crecería la descendencia de
una hormiga y cómo las dificultades que encuentran
en el medio, aniquilan millones de ellas.
Supongamos que cada hormiga pone 100 huevos y que en el
curso de un verano se alcancen seis generaciones de hormigas.
En la primera generación saldrán 100 hormigas,
de ellas 50 hembras; de estas 50 hembras, en la segunda
generación salen 5000 hormigas, de las cuales 2500
serán hembras ... y siguiendo el proceso, en la sexta
generación aparecerían
1 562 500 000 000 hormigas
que puestas en fila, cubrirían unas 20 veces la distancia
entre la Tierra y la Luna. Está claro que las cosas
no suceden así. Son relativamente pocos huevos los
que prosperan y dan lugar a individuos adultos.
Sabías que....
-
Shigechiyo Izumi, murió el
21 de febrero de 1986 a los 120 años y 237 días.
-
Ruth Alice Kistler (Portland, Oregon
EE.UU), tuvo una hija a los 57 años y 4 meses.
-
Geraldine Brodrick, en Sydney, Australia,
en un sólo parto tuvo 5 varones y 4 mujeres.
Cumpleaños
del mes de mayo.
enviar esta
página a un amigo

|
|