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Rumbo
al Exito
En esta edición comentaremos acerca
de la riqueza, sí, la riqueza como la acumulación
de cosas valiosas y la emulación y desarrollo de
virtudes. La riqueza es lo más valioso que podamos
tener como compensación de nuestro esfuerzo, trabajo
y sacrificio. Es necesario tener ambiciones aún cuando
para alguno de nosotros la palabra riqueza tenga alguna
connotación negativa. Una persona con pocas ambiciones
tendrá pocas realizaciones, lo importante es convertir
los deseos en realidades, esto nos hace mejores y cada vez
más ricos ética, moral y legítimamente,
ya que nuestras fuerzas empleadas para conseguir lo deseado
nos posará sobre el único camino para disfrutar
lo que logremos.
En nuestro país se hace necesario desarrollar empresas
generadoras de riquezas, y riquezas de toda índole,
riquezas materiales, económicas, intelectuales, empresas
que permitan a los peruanos poder alcanzar los medios adecuados
para su plena realización, empresas que de ninguna
manera subsidien la incompetencia, no podemos arriesgar
el futuro de nuestra empresa y el empeño y dedicación
de nuestros empleados, consintiendo incompetencias dentro
de nuestra organización. Desagraciadamente en nuestro
país se han desarrollado muchas empresas con la mala
costumbre de hacer girar su éxito en torno a dos
o tres personas, generalmente de la parte ejecutiva (gerentes
o jefes de área), personas que confunden la responsabilidad
con el poder o supremacía sobre los demás,
y cuando esto es así y un empleado detecta errores
en la empresa y sugiere o pone en autos respecto a este
problema, los todopoderosos intentan aplastarlos y perjudicarlos
para que no corran el peligro de ser reemplazos o desplazados
por estos empleados que intentan solucionar los problemas
de la empresa.
No debemos alimentar complejos de incapacidad o miedo dentro
de nuestros empleados. Debemos brindarles la confianza necesaria
para que se sientan capaces de realizar su trabajo con responsabilidad
y abiertamente hacia los demás. Si deseamos mejorar
nuestra empresa, debemos asignarle metas y objetivos orientados
a generar riquezas, además, ésta debe de estar
capacitada para ser productiva, ya que el trabajo es una
oportunidad de vivir, y a través de la educación
y capacitación permanente estamos dando opción
a nuestros empleados de alcanzar su plena realización.
Las empresas deben sembrar en cada uno de sus trabajadores
diversos valores y virtudes, y sobre todo, trabajar en ellos
generando riqueza espiritual, no basta con tener riqueza
material, se hace indispensable tener valores vertebrales
que guíen a nuestros empleados, y con ellos a nuestra
empresa, hacia un destino de éxito y desarrollo interno
y externo de nuestra organización.
Por eso, como empresarios o empleados, no debemos olvidarnos
que nuestra principal actividad es producir más y
mejor, donde el trato adecuado a nuestro clientes y empleados,
donde la educación y capacitación permanente
y sobre todo el sembrar valores morales se convierten en
los principales factores de producción y mejora de
los niveles de desarrollo de nuestra empresa, nuestras familias,
nosotros mismos y nuestro país, pues con ello, mejora
la tecnología, la capacidad intelectual y adquisitiva
de nuestros empleados y en consecuencia tenemos una gran
empresa en crecimiento con un gran camino de éxito
por seguir.
Julio César Navarro Falconí.
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