Agosto 2003
N° 7/ AÑO I
  El 15 de agosto Foncodes cumplió 12 años de vida institucional. El Fondo consideró que la mejor manera de conmemorar un año más era hacer un alto en el camino...
 

Curso de Capacitación en Gerencia Social.

Foncodes celebra su décimo segundo aniversario.

Recursos de Foncodes beneficiaron a los más pobres.

Comunidades de Sandia cuentan con agua potable y letrinas.

Programa "A Trabajar Rural" concluyó en Huanta con una inversión de 190 mil 135 nuevos soles.

FONCODES genera 477 jornales de trabajo diario en Piura.


     
 

Informe

Foncodes:

Doce años llevando desarrollo
a los lugares más pobres
 

A mediados de mayo, un deslizador con cinco personas a bordo navegó ocho horas por los ríos Amazonas, Marañón y Tigre. La meta era Monteverde, una comunidad de 28 casas en la selva loretana. Allí, los técnicos debían inspeccionar un sistema de energía fotovoltaica financiado por Foncodes.

La noche no preocupaba al motorista. Confiado, conducía el deslizador con una mano porque con la otra sostenía un faro cuya luz iluminaba la superficie de la “serpiente de agua”. “Monteverde está cerquita. Algunas localidades están a 17 horas en deslizador, otras a más de 30”, afirmó sonriendo.

Foncodes fue creado el 15 de agosto de 1991 mediante D.L. 657 y desde entonces, sus ingenieros, técnicos, supervisores y promotores han llegado a los lugares más recónditos del Perú. Foncodes es actualmente un organismo público descentralizado del Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (Mimdes).

En sus doce años de existencia, Foncodes ha funcionado como una institución descentralizada que ha llegado más lejos que nadie para cumplir su meta fundacional: mejorar las condiciones de vida y dar empleo a los pobladores más pobres del Perú. Hace ocho años concentró su atención en las zonas rurales, pero hace poco, por una decisión gubernamental, está reorientando sus recursos hacia las zonas urbano-marginales, donde la pobreza golpea fuertemente.

Mil 213 millones

Hasta ahora, Foncodes ha canalizado mil 213 millones de dólares provenientes del Tesoro Público y de la cooperación internacional.

El 82 por ciento de la inversión (996 millones de dólares) se destinó a obras de infraestructura social y económica.

Por este empeño, los pobladores de La Central, en Arequipa, cuentan con agua potable en sus casas las 24 horas del día. La luz eléctrica que usan los habitantes de la comunidad nativa de Monteverde, en Loreto, proviene de un sistema de energía fotovoltaica y los agricultores de Muy Finca, en Lambayeque, siembran en parcelas desalinizadas. Sólo por mencionar algunos ejemplos de obras que en la ciudad pueden parecer pequeñas (por el monto de inversión) pero que en el campo los pobladores saben del enorme beneficio que trae a sus vidas.

Una fortaleza de la institución es el bajo costo administrativo. Kathrin Plangemann, economista del Banco Mundial, destaca el hecho de que Foncodes destine apenas el 8% del presupuesto que recibe a gastos administrativos.

Pero tan importante como gastar la mayor cantidad de recursos presupuestales directamente en inversión, es la focalización, es decir, que el dinero vaya efectivamente donde más se necesita. La focalización aplicada por el Fondo aseguró que el 86.7% de esos mil 213 millones de dólares lleguen a los pobres.

A la eficiencia y focalización se unió el núcleo ejecutor. Esta organización, formada por los vecinos de la comunidad beneficiada, contrata, paga y supervisa la construcción de la obra.

Menos pobreza y más democracia

Tanta inversión ha dado sus frutos, aunque no de la magnitud deseada. En los lugares donde Foncodes financió obras, la pobreza ha retrocedido. Si bien no se puede afirmar que ello se deba sólo a Foncodes, sí se puede afirmar que el Fondo ha contribuido de manera importante.

Comparando datos del censo de 1993 con los obtenidos por la Encuesta Rápida de Hogares (ERH) realizada por la institución entre abril y mayo de este año, se comprueba que la pobreza rural calculada en base a las necesidades básicas insatisfechas disminuyó de 90.5% a 68.8% y la pobreza extrema (por NBI) también disminuyó de 57.7% a 32.2%

El 44% de hogares rurales accede a una red pública de agua, 72% consume agua potable por piletas u otros sistemas, 57% accede a sistemas de desague y un 28% de pobladores rurales accede a sistemas de electricidad. Pero aún hay mucho camino por recorrer. La pobreza no monetaria aún afecta al 68% de los pobladores rurales.

La intervención de Foncodes en la zona rural también impulsó logros que, si bien son menos visibles que los mencionados, son importantes para el futuro de las comunidades rurales y para la sostenibilidad de las obras.

En este momento, por ejemplo, Ana Amelia Miñán Míñope, ama de casa de Monsefú, en Chiclayo, está dirigiendo a una cuadrilla de 12 mujeres y un hombre que limpia el dren del distrito. En Mazuko, capital del distrito de Inambari, en Puerto Maldonado, tres mujeres ofrecen los servicios de albañilería que aprendieron en los períodos de capacitación que organizó Foncodes.

A lo largo del país, hombres y mujeres, de igual a igual, participan en asambleas comunales para decidir qué obra necesita el pueblo como paso previo para solicitar apoyo financiero a Foncodes. La participación democrática se repetirá después para elegir al núcleo ejecutor, donde muchos hombres eligen a mujeres como presidentes y tesoreros.

La movilización de este capital social es un logro silencioso pero sin duda, uno de los más importantes que ha alcanzado la institución en sus doce años de lucha contra la pobreza.

Alejandro Reyes Otero

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