Enero 2004
N° 12/ AÑO II
  Durante el 2003, más de 4 millones de peruanos fueron favorecidos con la presencia de Foncodes a través de sus diversos programas; la inversión fue mayor a 200 millones de soles para financiar dos mil 163 proyectos
 

El Pronasar realizó el "Taller de Capacitación a Promotores Sociales", participaron expertos en temas de saneamiento rural de Foncodes y del Ministerio de Vivienda...

Con la presencia de alumnos y maestros se clausuró el I y II Ciclo del "Diplomado en Gestión Pública de Proyectos y Programas Sociales"...

Por segundo año consecutivo, los trabajadores de Foncodes organizaron y solventaron una jornada navideña a favor de niños en estado de abandono. Los escogidos fueron menores del Hogar San Antonio...

Comuneros del valle de checras se insertan en el mercado con deliciosos y bien presentados productos frutícolas y alimentos...

En Huancayo, el programa “Mejorando tu Vida” financió obras por mas de 5 millones de soles en el 2003...

Municipios distritales entregaron 4.7 millones de soles a núcleos ejecutores en Arequipa...


     
 

Reportaje

291 mil personas en las zonas rurales tienen agua desde el 2003
El agua, fresca y escurridiza

Sentado junto a su casa en la comunidad de El Platanal, distrito de Bellavista, Jaén, al noreste del Perú, José Asunción Castillo Pasco pasó los 63 años de su vida "madrugando para recoger agua limpia del canal porque después nadie se preocupaba por la basura que se tiraba a las acequias".

Ahora toma el agua limpia de los pilones públicos del sistema instalado en su comunidad con el trabajo de los vecinos y el financiamiento de Foncodes, unidad ejecutora del Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social.

Su comunidad forma parte del grupo de poblaciones rurales que ya disfrutan del agua potable y de servicios higiénicos, aunque para muchos pobladores, gozar de dichos servicios aún es una promesa.

Lluvia y nieve

Los estudios revelan que la población recurre a seis fuentes para conseguir agua. Para millones de pobladores, las fuentes naturales son su único recurso.

Estadísticas difundidas por el INEI señalaban que en el 2000, el 19.2% de la población nacional, casi uno de cada cinco peruanos, consumía agua de ríos, acequias, lagos, lluvia o de nieve derretida. El 65% de la población se conectaba a la red pública y el 15.3% tomaba agua de pilones públicos, pozos y camiones cisternas.

Pero los promedios nacionales ocultan las abismales diferencias entre el campo y la ciudad. Un 36.3% de pobladores del campo accede a la red pública contra un 80% de citadinos. En la ciudad, solo el 5.2% de pobladores consume agua de pilones y pozos contra un 22.9% en el campo.

Aumentar y mejorar ambos servicios en beneficio de los pobladores rurales es un reto para la política social del gobierno y Foncodes se involucra en dicho esfuerzo.

Entre enero y diciembre del 2003, y pese a las restricciones y recortes presupuestales, Foncodes, invirtió 33 millones 290 mil 197 soles, equivalentes al 16.57% de su presupuesto de inversión, para aliviar las necesidades de agua y desague de los pobladores rurales.

El sistema de agua de El Platanal se hizo con parte de los 29 millones 848 mil 547 soles que Foncodes invirtió para financiar 384 sistemas de agua potable en comunidades rurales y pobres de todo el país.

Para tener una idea de la importancia de la inversión, hay que decir que con los tubos usados en esos sistemas, puede formarse una tubería de dos mil kilómetros 158 metros de largo, casi tan extensa como la distancia entre Tumbes y Arequipa. No se ha erradicado el problema, pero con este esfuerzo miles de personas tienen un mejor nivel de vida.

En algunos casos, el agua potable fue de vital importancia. Los 310 pobladores de Abujao, en Masisea, provincia de Coronel Portillo, Ucayali; consumían agua del río contaminada por los lavadores de oro.

San José de Torolumi es una comunidad campesina en la provincia de Concepción, Junín. Sus 240 pobladores compartían el agua del manantial de Cochapata con sus animales. Sus hijos sufrían enfermedades estomacales y como remedio, la población consumía agua de lluvia.

La construcción de las obras demanda dinero y voluntad. En El Platanal, José Asunción regaló parte de su terreno. Además, los pobladores de El Platanal buscaron otra fuente de agua para garantizar a los de Curiaco que no se quedarían sin agua para sembrar.

Elegir la fuente de agua para los sistemas es clave. En Pauchos, distrito y provincia de Pomabamba, Ancash; el agua sale de un manantial y se lleva por una tubería de dos kilómetros hasta la planta del poblado. En la sierra, es común este tipo de trasvase de agua.

Santa Clara II, en Punchana, Maynas, departamento de Loreto, consigue el agua del río mediante pontones flotantes y de aquí la impulsa con una motobomba a un tanque elevado. El agua se potabiliza antes de distribuirse.

En todos los casos, la distribución se hace mediante piletas públicas de fácil acceso cuya tubería se extiende a lo largo de varios kilómetros.

Enseñando a pescar

El Estado mediante Foncodes invierte en la construcción del sistema, lo cual no quiere decir que se esté impulsando el paternalismo estatal.

Los pobladores pagan un promedio de 8 soles por 7 metros cúbicos de agua al mes y un extra de 1.50 soles por cada metro cúbico en exceso. Este dinero se invierte para pagar al operario, comprar insumos para potabilizar el agua y dar mantenimiento al equipo.

Los vecinos de La Central, en Arequipa, han ido más lejos. Foncodes transfirió el sistema a la Junta Administradora de Agua Potable y ésta lo mejoró instalando medidores en las 80 casas del pueblo.

El agua potable introdujo la posibilidad de pequeños negocios pero ninguno como el ideado por los pobladores de la comunidad de San Joaquín, en el distrito de Indiana, Maynas. Ellos venden agua potable a la comunidad de Indiana y usan el dinero para mantener el sistema y mejorar el servicio en su comunidad.

Con su sistema de agua potable, los pobladores de Sisco, distrito Olivar del Escudero, en la provincia de Mariscal Luzuriaga, Ancash; ya no gastan comprando medicinas ni invierten tiempo en el hospital.

Pese al esfuerzo la demanda aún es muy grande. Un 37.6% de pobladores de la zona rural consume agua de ríos, canales y acequias contra un raro 1.9% de citadinos que hace lo mismo.

En el campo, un 3.2% de la población se ve obligada a juntar agua de lluvia o derretir la nieve si quiere agua. Nadie en la ciudad hace esto.

En total 291 mil 243 personas de las zonas rurales cuentan con agua desde el 2003, gracias a la inversión efectuada por Foncodes.

Alejandro Reyes Otero

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