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Reportaje
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Experiencia productiva del FONCODES-MIMDES |
Truchas blancas de Churín conquistan paladares franceses
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Conocidas y frecuentadas por sus baños termales en Churín, Chiunchín, Huancahuasi y Picoy, las comunidades campesinas del Valle del río Checras - al noreste de Lima- pueden hoy ostentar otro sello característico: la abundante cosecha de truchas blancas, igual de saludables como sus aguas termomedicinales.
Cultivadas en piscigranjas que aprovechan el discurrir de las aguas del río que recorre las provincias de Oyón y Huaura, estas truchas de carne blanca ya no sólo son consumidas por los lugareños y turistas. Desde hace meses compiten en el mercado limeño, a través de conocidas cadenas de supermercados.
Y por si fuera poco, desde enero de este año, los franceses la compran para incluirla en la alimentación de sus centros hospitalarios y de rehabilitación, convencidos de la alta calidad de estas truchas desarrolladas en un entorno natural y libre de toda contaminación.
La carne blanca de esta especie de truchas es más apreciada que la carne asalmonada o roja de las demás truchas, pues estas últimas son alimentadas con comida pigmentada.
Pero este auspicioso panorama no es obra de la casualidad, sino resultado del permanente trabajo que desde hace seis años realizan los comuneros de la zona, con el apoyo financiero y técnico del Foncodes, Unidad Ejecutora del Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social, a través del proyecto Racimo Estratégico para el Desarrollo Rural (RED Rural) Rural Picoy-Huancahuasi.
El denominado Red Rural no es otra cosa que un fondo comunal rotatorio y está dirigido a los proyectos productivos de esa zona de la sierra limeña. Hasta el momento financia 30 actividades diferentes, entre ellas la piscicultura.
Mario Fernández Chirre (44), uno de los primeros prestatarios del Red Rural y socio de la piscigranja "Los Delfines", ubicada en la comunidad de Chiuchín, a 3,200 msnm, en la provincia de Huaura, manifiesta que desde enero pasado su granja envía mensualmente, a través de intermediarios, media tonelada de truchas blancas a Francia.
Tiene como socios a su padre, don Martín, su hermano Alfredo, y a su vecino, Santiago Yábar, quienes están convencidos de que la producción de trucha blanca tiene futuro, "porque hay una tendencia creciente del público consumidor a optar por productos sanos y naturales, como lo son estas truchas".
En efecto, la producción de estas truchas requiere de procedimientos naturales posibles para llegar a la blancura de su carne, y que empieza con la selección de ovas, la calidad del agua y el control de alimento.
Para esta última campaña que culmina en abril próximo, la piscigranja en mención producirá 70 mil truchas blancas. De ellas, 10 mil ya fueron vendidas, 40 mil están en crecimiento y las 20 mil restantes están listas para el mercado.
Alimento sano
La producción de truchas blancas es prácticamente propia de la zona, porque está dirigida a la alimentación de los turistas que acuden a sus baños medicinales en búsqueda de una vida sana.
El principio ecológico con el que son criadas las truchas blancas también es aplicado en el embalaje para su traslado a los mercados de la capital limeña y del extranjero. Para su conservación se utiliza esencia de tara, descartando por completo preservantes químicos.
"Ahora que lo natural se está poniendo de moda en el mundo, nos hemos propuesto abrir mercados en otros puntos, y como que lo estamos logrando", comenta Mario, quien no deja ni un solo minuto de vigilar su granja.
"Si te metiste a este negocio no lo puedes descuidar para nada. Suficiente con que deje de fluir el agua para que la vida de las truchas corra peligro", anota al explicar que en épocas de lluvia el río trae palizadas y agua turbia, lo que tiene que ser controlado a tiempo a nivel de la bocatoma de la piscigranja.
Créditos productivos
"Los Delfines" empezó con seis pozas, gracias a un crédito de 30 mil soles que les otorgó el Red Rural. La primera campaña de truchas fue un fracaso, a consecuencia de un huayco. No obstante, insistieron en su propósito.
Hoy cuenta con diez pozas que, además de dar ocupación a sus cuatro socios, generan empleo entre los lugareños, para la vigilancia, limpieza y mantenimiento, así como el eviscerado de las truchas.
Un total de 18 piscigranjas operan en este valle con el apoyo financiero del Red Rural Picoy-Huancahuasi. Muchas se dedican al cultivo de la trucha blanca, aunque también hay las que trabajan con truchas rojas o asalmonadas, por ser más comerciables, para abastecer los terminales pesqueros de Villa María del Triunfo y de Ventanilla.
Ovas de calidad
"Nuestras truchas blancas se exportan y eso nos enorgullece, pero para hacerlo directamente, es necesario que nos asociemos varias granjas. Estamos en eso", anota el truchero, al recordar que cada año aprende más en su negocio.
"Hemos aprendido, por ejemplo, que las ovas de mejor calidad son las de Estados Unidos, y las estamos importando. Empezamos trayéndolas de Huancayo, pero nos dimos cuenta de que nos salía caro por el transporte, optando luego por las de Huaraz, por resultar más económico", explica.
En función al turismo
Parecidas son las historias de las demás granjas de trucha de este valle, cuya economía actúa todo el año en función al turismo que acude a los baños termomedicinales. Las épocas de mayor afluencia son durante Semana Santa, Fiestas Patrias y el Día de los Santos.
Precisamente, para esta Semana Santa, "Los Delfines" tiene programado inaugurar su restaurante campestre a un costado de la piscigranja, donde el mismo turista podrá pescar la trucha que consumirá en cualquiera de los potajes especializados de la zona: a la parrilla, en chicharrón, tortilla, anticucho, cebiche, en un sabroso sudado o en chilcano.
Convencido de que en las zonas rurales del país también se puede progresar, si se sabe aprovechar el trabajo de los programas sociales como los que brinda el FONCODES-MIMDES, Mario recuerda que alguna vez migró a la capital limeña en busca de un futuro mejor, sin lograr ninguna mejora a su situación económica.
"En Lima trabajé en todo, pero no pude salir adelante. Hasta que, convencido, regresé a mi pueblo y al poco tiempo me enteré de los préstamos que realizaba el Red Rural del FONCODES. Hablé con mi padre y hermano, que es profesor, y decidimos hacer una piscigranja", anota el ahora pequeño empresario.
No toda la abundante producción de trucha blanca de este valle será consumida por los turistas que acudirán al lugar en esta Semana Santa. Parte de esa producción será trasladada a Lima para competir en los mercados.
Ahora que se ha desatado todo un movimiento para preferir lo "Hecho en el Perú", sería bueno incluir en nuestro menú platos a base de esta sabrosa y saludable trucha blanca de la sierra limeña. De esta manera, contribuiríamos a dinamizar la economía de las zonas rurales del país que con empeño buscan superar la pobreza.
Nimia Requejo Astola
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