Reportaje
FONCODES financia proyectos para que los pobladores pobres de alejadas comunidades de la sierra y selva del Perú tengan electricidad. Las casas y las calles se llenan de luz y las personas ven la televisión o escuchan la radio en forma colectiva. Esta electricidad, es la misma que libera la energía creadora y productiva de miles de pobladores en beneficio de sus familias y sus comunidades.
Según la zona y la posibilidad de las comunidades, FONCODES, Unidad Ejecutora del Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social, financia la construcción de redes secundarias de energía que se conectan a hidroeléctricas o difunde el uso de energía alternativa con sistemas fotovoltaicos que solo necesitan la luz del sol.

El nativo Milton Urquía Mozambite, de la comunidad nativa de Monteverde, ve cosas que sus paisanos no. Mira una pequeña caja negra que lleva en la mano y sabe lo que deben hacer sus vecinos. Observa otra caja negra que tiene luces de colores y sabe qué debe hacer él.
La primera es un voltímetro digital que le indica si las baterías de sus amigos están descargadas y deben recargarlas. La segunda es un controlador de carga donde ve si los paneles solares que transforman la luz del sol en electricidad, están enviando mucha o poca energía a las baterías para que él controle el proceso de carga.
Milton opera y mantiene todos los componentes del sistema de energía electrofotovoltaica financiado por el FONCODES - Mimdes. En marzo del año pasado, este sistema llevó la luz a las 26 familias que habitan en Monte Verde, en el distrito de Tigre, Loreto
Del sol su energía
Los pobladores de Monte Verde y de otras comunidades nativas y campesinas situadas en la sierra y selva del Perú, viven en zonas alejadas y de difícil acceso por falta de carreteras.
Una histórica combinación de centralismo y desconocimiento de las necesidades de estos pobladores, convirtieron la lejanía geográfica en el motor de un proceso de empobrecimiento sostenido e impidió que disfrutasen de educación, salud, agua, desagüe y energía.
El FONCODES es parte de la respuesta que da el Estado en los últimos años para revertir este proceso. En el marco del Plan Nacional de Lucha contra la Pobreza del gobierno y mediante el financiamiento de pequeñas obras de infraestructura social y productiva, FONCODES busca que los pobres accedan a servicios básicos e inicien pequeños negocios caseros.
Monte Verde es una entre cientos de comunidades que el año pasado se beneficiaron con la inversión de seis millones 893 mil 270 soles realizada por el FONCODES para que los pobladores pobres de las zonas rurales de la selva y la sierra tengan energía eléctrica.
Dicho presupuesto permitió financiar cuatro proyectos de energía no convencional o energía electrofotovoltaica en Loreto y Ucayali con una inversión de 79 mil 159 soles. Estos proyectos beneficiaron a mil 254 personas, la mayoría de las cuales son nativos.
En esencia, los sistemas de energía electrofotovoltaica tienen paneles solares que captan la luz del sol y la transforman en energía eléctrica. La electricidad va por unos cables hasta el controlador de carga y después llega a las baterías.
El sistema genera hasta 14 voltios pero a la batería llegan 13. Si hay bastante sol, pueden recargarse seis baterías en 8 horas.
Sistemas parecidos se instalaron en las localidades Santa María de Providencia y Horeb, en el distrito loretano Tigre. En ambos casos, las obras empezaron el 11 de septiembre del 2002 y acabaron el 31 de marzo del 2003.
Con esta energía, los pobladores de Monte Verde prenden dos focos ahorradores en sus casas. Miriam Urquillachica cuenta que la carga de su batería dura cinco días. “Mis dos hijos ya pueden estudiar de noche. Los hijos deben ver algo mejor que sus padres”.
Estos sistemas generan energía de bajo costo y los pobladores de las zonas rurales están organizándose para pagarla y mantener el sistema. Mientras tanto, ya sienten los beneficios económicos de la electricidad. Fernando Aquitori Tangoso revela que en Monte Verde “a veces no teníamos plata para comprar el combustible de las lámparas”.
La instalación de estos sistemas en la selva tiene doble ventaja: aprovechan la inagotable energía de la luz solar en esa zona y producen energía limpia, lo que ayuda a conservar el medio ambiente e impide la degradación de sistema ecológicos y medioambientales provocada por el uso de combustibles fósiles.
A los pobladores de la localidad de Diobamba, en el distrito de Tahuanía, provincia de Atalaya en Ucayali, el uso de este tipo de electricidad les ayuda a conservar el bosque porque ya no tienen que cortar arbustos de copal y quemarlos en mecheros para iluminar sus casas.
Pobladores conectados
La inversión del FONCODES en energía también permitió construir 119 proyectos de redes secundarias de electrificación que se construyeron en 15 departamentos con una inversión de 6 millones 814 mil 111 soles y que benefició a 76 mil 869 personas.
Las obras se construyeron en los departamentos de Amazonas, Ancash, Apurímac, Cusco, Ayacucho, Cajamarca, Junín, Loreto, Piura, Puno, San Martín, Ucayali, Pasco, Madre de Dios y Huánuco.
En Puno se financiaron 23 proyectos con una inversión de 842 mil 420 soles y se beneficiaron 17 mil 996 personas. Cajamarca obtuvo 18 proyectos por 489 mil 330 soles y mejores condiciones de vida para 13 mil 782 pobladores. En tercer lugar quedó Madre de Dios con 16 proyectos que demandaron una inversión de 993 mil 825 soles para favorecer 8 mil 554 personas.
Al norte de la ciudad de Puno, FONCODES financió la red secundaria de la comunidad campesina de Jila, en la Central Huancasayani, distrito de Asillo, provincia de Azángaro. La obra demandó la inversión de 174 mil 268 soles y la comunidad aportó mano de obra no calificada.
El trabajo consistió en la instalación de 125 postes, pastorales de alumbrado público, 30 puestas a tierra, conductores eléctricos con una extensión de 8.7 kilómetros y 124 conexiones domiciliarias que benefician a igual número de familias.
Los pobladores de la comunidad pueden acceder a la radio y televisión pública, iluminan sus casas y los niños pueden estudiar cuando el sol se oculta.
En Ayacucho, la red Ashaninka demandó la inversión de 45 mil 80 soles para tender 3.62 kilómetros de cables. Este sistema beneficia a 35 familias.
También se hizo el proyecto San Agustín, que demandó una inversión de 44 mil 140 soles para tender 2.75 kilómetros de cables y beneficiar a 46 familias.
Las redes secundarias aprovechan una oferta energética cercana para favorecer con energía barata a los pobladores que viven cerca de las hidroeléctricas.
En las comunidades de Nuevo San Juan, en el distrito de Sarayacu; San Alejandro y El Boquerón, en los distritos de Irazola y Padre Abad, en las provincias de Padre Abad y Ucayali, la gente cree que la energía facilita el desarrollo económico local mediante el inicio de nuevos negocios. En Puno, las redes secundarias se conectan a la central hidroeléctrica de San Gabán, en Cusco a la hidroeléctrica de Machupicchu y Charcani de Arequipa.
Los pobladores de Junín se benefician con la energía proveniente de la central hidroeléctrica "Santiago Antúnez de Mayolo", aunque también existe una oferta de minicentrales hidroeléctricas.
En Ancash, las redes financiadas por FONCODES llevan a los hogares la energía de la central hidroeléctrica del Cañón del Pato, ubicado en la provincia de Huaylas y al sistema "María Jiray", en la provincia de Huari, Ancash.
En Cajamarca, la energía proviene de la hidroeléctrica Agua Blanca y en Chachapoyas los pobladores aprovechan de las minicentrales de El Muyo, Caclic, San Antonio y una central térmica en Chacanto, distrito de Balsas.
Alejandro Reyes Otero
Enviar esta página
a un amigo

|