Entrevista
| Un proyecto sostenible en Puno |
CRIANDO TRUCHAS EN EL CORAZÓN DEL PUMA
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Puno crece con los turistas que pasean por sus calles. En el jirón Lima, el corazón de la ciudad turística, las tiendas de artesanía están junto a restaurantes, bares y pizzerías con cartas en inglés y francés. Hay calles donde una sola cuadra alberga tres hostales de ocho pisos con servicios tres estrellas.
Chucuito muestra un agrupamiento de falos de piedra y Sillustani sus chullpas, las cilíndricas tumbas del cementerio inca. Pero el corazón del negocio es el Titicaca. Decenas de lanchas cruzan el lago más alto del mundo llevando a los turistas que quieren ver a los Uros y a la isla Taquille.
Pero en el azul lago con forma de puma, las aguas mueven progresivamente otro negocio: las truchas. Muchos aseguran que el futuro de Puno y sus pobladores está unido a este pez de 30 centímetros, de punteada piel y delicada carne roja. El lago es una inmensa piscigranja, aseguran.
Luis Pari Luque es uno de ellos. Ha sido pescador, comerciante de pejerrey y transportista. Ahora es dueño de la microempresa “Don Lucho” y cría truchas en Vilquechico, a 90 minutos al norte de Puno.
Como él, otros 20 criadores diseminados al norte del lago se beneficiaron con el proyecto piloto Producción Competitiva de Trucha en Puno, que desarrolló CARE con financiamiento del FONCODES, Unidad Ejecutora del Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (MIMDES). El objetivo fue aumentar la calidad y cantidad de la producción de truchas en el lago.
Enseñar a pescar...
El financiamiento del proyecto ya terminó pero como lo importante en un programa social es su sostenibilidad, es decir que los beneficiarios adquieran capacidades técnicas para continuar sin la asistencia del Estado, Luis Pari puso en práctica lo que aprendió en el proyecto. “Vendí mi combi y compré palos de eucalipto, mallas y cilindros para armar jaulas. También compré miles de alevinos”.
En sus 14 jaulas cría 30 mil truchas que separa según el tamaño. En las jaulas más chicas tiene alevinos de 4, 7, 10 y 12 centímetros. En las más grandes están las truchas de 20 y 25 centímetros que saldrán al mercado en noviembre, cuando pesen entre 250 y 330 gramos.
Echando redes
La crianza de truchas en el Lago Titicaca no es nueva. Lo novedoso es la sinergia entre el financiamiento estatal y la experiencia privada para introducir técnicas de crianza que generen ganancias y transformar la actividad en una fuente de empleo permanente.
La agricultura y ganadería de Puno están limitadas por la permanente falta de capitalización del campo que impide mejorar la productividad y competitividad. Este año, además, se unen las pérdidas causadas por los fenómenos climáticos. Gran parte de la economía puneña gira en torno al contrabando y en menor escala, al turismo.
La truchicultura aparece como una buena actividad económica alternativa. Es un proyecto productivo del FONCODES-MIMDES que propicia el desarrollo de competencias, generación de oportunidades económicas y empleo para que los pobladores rurales salgan de la pobreza.
En Qellojani, media hora al norte de Vilquechico, opera “Caribe”, empresa de la familia de Roxana Suca Mamani, una joven emprendedora de 19 años de edad, que aprendió en el proyecto cómo mejorar la producción de trucha, para que no le ocurra la mala experiencia que tuvo su padre hace tres años, cuando su incipiente crianza de truchas casi se viene abajo.
Roxana Suca Mamani es la jefa de producción y controla al milímetro los 48 mil peces que hay en sus doce jaulas.
“Nuestros planes son grandes. Queremos llegar a criar 200 mil truchas al año. Para eso estamos haciendo una siembra escalonada. Pensamos poner dos módulos más, con diez jaulas, para criar los 200 mil alevinos”, señala.
Cuidados y buena alimentación explican la creciente población de truchas en el lago. El 17 de octubre, un día antes de nuestra visita, Roxana estuvo en Huancané, una hora al sur de Qellojani, y compró diez sacos de alimento balanceado en la planta que instaló CARE como parte del proyecto que le financió FONCODES. “La planta produce alimento para inicio, desarrollo y engorde de las truchas. El alimento equivale al 45% de la inversión y con la planta ayudamos a que los productores bajen costos”, afirma Luis Galindo, técnico encargado de la planta.
A mayo del 2004, la empresa Caribe criaba 30 mil alevinos pero hoy está criando 48 mil, un incremento cercano al 60%. La microempresa “Don Lucho” criaba en la misma fecha 20 mil alevinos y ahora está en 30 mil, registrando un incremento del 50%.
Entre quienes apuestan por la trucha como nuevo eje del desarrollo socio económico de Puno está Luis Molina Alarcón, gerente de la Asociación de Productores de Trucha de Puno (APT). La APT funciona como ONG; comercializa trucha y busca ampliar y diversificar la frontera productiva de la trucha.
“La APT comercializa entre 7 y 8 toneladas mensuales de trucha de calidad para exportación y el mercado nacional. Es un volumen pequeño pero a nivel departamental ya estamos en más de dos mil toneladas y esperamos que este volumen aumente considerablemente”, señala Molina Alarcón.
Actualmente, los truchicultores de Puno venden un promedio de 22.5 toneladas de trucha al mes. A Cusco le venden 10 toneladas de trucha fresca al mes a 6 soles la trucha entera y eviscerada y a 7.50 soles el kilo de filete de trucha. Una cantidad no determinada se vende a comerciantes bolivianos.
A Lima envían la misma cantidad pero el precio va de 10.60 soles por kilo de trucha fresca eviscerada y deshuesada a 12.30 soles por un kilo de filete o medallones de trucha. En Puno venden 2 toneladas y media pero el kilo de trucha fresca cuesta 6 soles mientras que el filete se paga a 7 soles.
Unirse para ganar
Hay ganancias y éstas aumentan según el mercado y el valor agregado del producto. Un kilo de trucha fresca, entera y eviscerada en Puno deja una ganancia de cincuenta céntimos a un sol. El mismo producto deja una ganancia de un sol si vende a Cusco y de 2.60 soles si se vende a Lima.
El kilo de trucha fileteada puesta en Puno deja cincuenta céntimos de ganancia, un sol cuando se vende a Cusco y 3.60 soles cuando se vende un kilo de filete o medallón de trucha a Lima.
El panorama es halagador pero no todo está resuelto. El crecimiento de las microempresas debe avanzar junto con el aumento de la producción y la mejora de la calidad.
Molina Alarcón señala que algunos productores artesanales están mejorando su producción y pronto alcanzarán volúmenes y calidad de exportación. “Trabajamos con varias dependencias del Estado y la más importante es el FONCODES. Nosotros ponemos nuestra experiencia y ellos recursos económicos y buscamos nuevos beneficiarios para este proyecto”.
La idea es que los truchicultores artesanales ofrezcan truchas de calidad para que puedan venderla bajo una sola marca. La meta es que vendan su producto mediante la APT a supermercados de Lima o al exterior a un mejor precio.
De la asistencia al desarrollo productivo
Francisco Dumler Cuya, Gerente General del FONCODES-MIMDES, explicó que en los últimos años la institución que conduce ha ido destinando en forma progresiva recursos al fomento del desarrollo productivo con enfoque de mercado.
En el marco de la política social del gobierno y en el enfoque de desarrollo territorial del Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social, el fomento del desarrollo productivo tiene como propósito principal que la población objetivo mejore sus niveles de ingreso en forma sostenible.
Alejandro Reyes Otero
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