Enero 2005
N° 23/ AÑO IiI
  El viernes 07 de enero se publicó en el diario oficial el nuevo Reglamento de Organización y Funciones (ROF) del MIMDES. Con este documento se inicia la reorganización integral del sector...
 

El 26 de enero se inauguró la “I Reunión de Trabajo Microcorredores Socioeconómicos - Evaluación Participativa de la Gestión 2004 – Definición de Lineamientos...

La Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI), entidad perteneciente a la Cancillería, organizó el 25 de enero el “Seminario Regional de Desarrollo de Capacidades ...

El 26 de enero los alumnos del “III Ciclo del Diplomado en Gestión Pública de Proyectos y Programas Sociales” recibieron sus certificados tras culminar satisfactoriamente ...

Las municipalidades distritales de San Ramón y Palcamayo (Tarma) invertirán los 288 mil 383 soles transferidos por el FONCODES - La Merced, Programa Nacional del MIMDES...

Buscando potenciar las capacidades de los productores agropecuarios del microcorredor socio-económico El Llaucano, el FONCODES aprobó un financiamiento de 521 mil 500 nuevos..

En uno de los distritos más pobres de la Región Moquegua se están ejecutando cuatro proyectos de electrificación correspondientes al Programa “Mejorando Tu Vida” del...


     
 

Reportaje

La historia de los cuyes de Ccuyo:

DE ALIMENTO FAMILIAR A EMPRESA COMUNAL

A mediados del 2002, Teodoro Calle Sancas y siete amigos más de la comunidad de Ccuyo, participaban en el Programa de Empleo Juvenil (PEJ) y en sus casas criaban cuyes como lo habían hechos sus familias a lo largo de muchas generaciones.

“Cada uno de nosotros criaba unos 10 cuyes y los teníamos libres, caminando por la cocina. Los grandes estaban mezclados con los pequeños, las hembras junto a los machos y no separábamos los cuyes que nos íbamos a comer de los que íbamos a vender. Tampoco separábamos posibles cuyes para reproducción”, recuerda Teodoro.

Ccuyo, donde viven Teo y sus amigos, es una típica comunidad andina de la sierra sur del Perú. Se ubica en el distrito de Marangani, provincia de Canchis en la región Cusco. Por tradición, sus habitantes se han dedicado individualmente a la agricultura y ganadería.

Sin embargo, la ganancia de estas actividades fue disminuyendo hasta alcanzar solo para subsistir. “Los pocos cuyes que teníamos alcanzaban para comer y de vez en cuando vender algunos en Marangani o Sicuani. Nos pagaban cinco soles porque los cuyes eran pequeños”, recuerda Teo.

Roedores en el corredor

Estando en el PEJ, Teo y sus amigos se enteraron del Proyecto Corredor Puno – Cusco que financia proyectos productivos invirtiendo dinero proporcionado por el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social mediante el FONCODES.

El Proyecto Desarrollo del Corredor Puno - Cusco funciona desde el 2001 con financiamiento del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y del Estado peruano que pone a concurso fondos públicos para financiar asistencia técnica para la ejecución de planes y perfiles de negocios en cinco provincias de Puno.

“Nos acercamos a las oficinas del proyecto del FONCODES y los funcionarios nos propusieron que 8 jóvenes de la comunidad presentemos un Plan de Negocios para criar cuyes”, cuenta Teo. La propuesta era simple: les prestaban dinero para que mejoraran y aumentaran sus cuyes y pudieran ganar más dinero.

El Proyecto aprobó el Plan de Negocios de Teo y sus amigos pero los cinco mil 600 soles que les prestó no llegaron al bolsillo de nadie sino que los jóvenes lo usaron para contratar a los técnicos que les enseñaron cómo mejorar la crianza de cuyes y comprar cuyes reproductores.

“Los especialistas nos enseñaron a criar los cuyes en galpones con techo transparente para darles calor. Pusimos los cuyes en jaulas de madera de eucalipto con mallas y empezamos a separar los cuyes machos y hembras que podían ser reproductores de los que debían engordarse para venderlos en el mercado”.

La alimentación de los cuyes también cambió con la asesoría que pagaron los jóvenes con el préstamo del Proyecto Corredor Puno – Cusco. “Sembramos pastos para alimentarlos y también empezamos a darles afrecho como cáscara de cebada, maíz, trigo y habas, una o dos veces al día”, cuenta Teo.

Fue una preparación integral que incluyó el control y la eliminación de parásitos como las itas, bichos parecidos a las pulgas, el carachi y la hinchazón de barriga de las crías. “En estos tratamientos solo usamos remedios naturales”.

En setiembre del 2003, los cuyes de Teo habían aumentado en calidad y en cantidad. En su galpón contaba más de 100 cuyes y tenía 16 machos reproductores y 40 hembras reproductoras.

Atrás también quedaron los cinco soles por cuy que ganaba en el año 2002. “Mis ingresos mensuales por la venta de cuyes aumentaron a 400 soles como mínimo y algunos meses he ganado hasta 800 soles. Me alcanzaba para los gastos de mi familia, construí nuestra casita y empecé el ahorro para comprar un terreno y sembrar más pastos. Mi meta es tener 500 cuyes”.

Vacas por cuyes

Teodoro y sus amigos habían desarrollado un proyecto productivo rentable y sostenible sin solicitar por segunda vez el apoyo del Estado.

Entre el 2003 y el 2004, la comunidad de Ccuyo siguió con fervor casi religioso el negocio que Teo y sus amigos desarrollaban en sus verdes pastizales tanto como las hazañas futbolísticas que el Cienciano del Cusco lograba en el gramado de los estadios.

Los pobladores se contagiaron con ambos ejemplos y el clásico ‘Sí se puede’ de los futbolistas caló hasta impulsarlos a considerar que los cuyes sí podían convertirse en la gran empresa comunal para superar la pobreza.

Pronto, las mujeres de Ccuyo empezaron a cambiar sus costumbres. Los 10 o 20 cuyes que criaban para el cumpleaños del esposo, del compadre o para celebrar al santo patrón del pueblo, se han convertido en grupos de crianza que se reproducen sistemáticamente con fines comerciales aplicando la técnica aprendidas por Teo y sus amigos.

Las granjas Ccuyo Pampa, Cuyes Sumac Marca y Granja El Oso identifican a las empresas familiares dedicadas a la crianza del cuy. “La principal ocupación de la comunidad ahora es la crianza de cuyes porque la agricultura y la ganadería de vacunos no rinde. Hemos vendido nuestro ganado para comprar cuyes reproductores”, resalta Teodoro.

Los animales preferidos son los que tienen cabeza ancha, ojos negros, son ñatos y poseen orejas caídas. Los cuyes son robustos y hay de diferentes razas y color de pelo porque los moradores aprendieron a mejorar la raza de sus animales y siguen tecnificando su crianza.

Doña Rosa Maqque Casa, tiene 100 cuyes de raza y desde hace dos años concursa en diferentes ferias. Sus reproductores quedaron en primer puesto en las ferias de Huancaro 2004 y Marangani. Los premios son afrecho, medicinas, mallas, herramientas, aspersores y trofeos.

Segundina Maki Huallipe y su esposo también llegaron a la crianza de cuyes con el grupo de Teo. Aseguran que la capacitación y los resultados obtenidos propiciaron que más comuneros se integren a la exitosa Asociación mientras que otros asisten técnicamente a comunidades aledañas que inician negocios con cuyes.

A Teodoro Calle Sanca los cuyes le cambiaron la vida. “Con el precio de un reproductor compro lo que necesito para un mes. El cuy nos da para todo. El primer reproductor se lo vendimos a Intervida por 800 soles y hace poco los municipios de Chumbivilcas, Sangarará y Combapata le compran cuyes a toda la comunidad pagando 20 soles cada cuy. Por cada reproductor nos pagan 100 soles”.

Conociendo el capital

Los pobladores de Ccuyo reconocen que su capital son los cuyes que venden en mercados y a las instituciones. Pero algunos de ellos ya descubrieron, quizá sin saberlo, que estamos en la era del conocimiento y que este, es un capital que se lleva sobre los hombros y sobre todo, que es rentable.

A Rosa Maqqe Casa le gusta que la reconozcan como buena criadora y que la busquen para enseñar. “Por las consultas y enseñanzas que he tenido la oportunidad de dar a grupos de personas me han pagado hasta 100 soles por día. Si la enseñanza es individual cobro 20 o 30 soles”.

Teodoro no solo es un criador exitoso, sino que es él quien ha ido más lejos en la nueva faceta de convertir en dinero el conocimiento que tienen sobre cuyes.

“He publicado un folleto donde escribo toda mi experiencia y lo he publicado gracias al proyecto del FONCODES. Ahora, inclusive, cuenta con un local donde junto a su esposa, Silvia Condori Maki, capacita a grupos interesados previo pago de 100 soles”.

María Elena López Huarancca

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