Raqchi quiere decir pueblo de cerámica. Ubicado a dos horas de la ciudad del Cusco en la carretera a Sicuani, el pueblo de Raqchi, pertenece al distrito de San Pedro en la provincia de Canchis.
Las evidencias indican que Raqchi era un pueblo de construcciones múltiples para diversos propósitos. Se pueden ver hoy partes de las kanchas (apartamentos), qolqas (almacenes), los baños del Inca y del usno. Era un tambo importante en la ruta hacia el Collasuyo. El edificio más importante dentro del complejo es el Templo de Wiraqocha, que según los cronistas antiguos fue construido por el Inca Wiraqocha en homenaje al Dios Superior invisible Apu Kon Titi Wiraqocha.
El pueblo está habitado por unas 80 familias. Su actividad principal es la artesanía y la pequeña agricultura y ahora, recientemente, el turismo vivencial. Hasta hace unos años, mujeres y hombres se dedicaban mal que bien a las dos primeras actividades. La competencia en artesanía era muy fuerte y los raqchianos se contentaban solo con vender sus productos en bruto, sin acabados. Comerciantes del Cusco se llevaban los productos y luego de hacerles el acabado correspondiente los vendían en 200 ó 300 por ciento su valor original.
Jugando en las ruinas
Las ruinas de Raqchi eran, sin lugar a dudas, un tesoro arqueológico invalorable dejado por sus antepasados. El templo y las colcas, los cuarteles o recintos, el baño del inca, el usno, la muralla, todo ello que atraía a los turistas podían ser para los pobladores de Raqchi una oportunidad de negocio.
En la comunidad habían escuchado sobre el proyecto Desarrollo del Corredor Puno-Cusco de FONCODES y sobre el apoyo que da a los emprendimientos de las comunidades rurales.
Se presentaron en uno de los concursos que realiza FONCODES con el proyecto que denominaron Turismo Vivencial en Raqchi. En dichos concursos que se realizan con participación de las autoridades locales, FONCODES pone a concurso fondos (dinero) públicos y premia las mejores iniciativas de negocios presentadas por microempresarios y comunidades rurales. Los ganadores emplean el dinero en pagar asistencia técnica para desarrollar y llevar a la práctica el negocio que tienen en mente para mejorar su situación económica.
Raqchi ganó unos de estos concursos. De esta manera, las familias de Raqchi, la mayoría de ellas impulsadas por mujeres, acondicionaron sus viviendas, separando una o dos habitaciones para hospedaje, instalaron servicios higiénicos con agua potable, algunos con tazas y duchas de mayólica, mejoraron sus cocinas, dejando la leña.
Lo más importante es que rescataron su identidad cultural, pues volvieron a vestir las vestimentas típicas que ya abandonaban, aprendieron a hacer de guías de turistas y descubrieron técnicas para mejorar la calidad de producción de sus cerámicas.